En la montaña


1. Nunca salgas solo. Escoge bien tus excursiones: elige la zona adecuada y únete a compañeros experimentados.

2. Deja dicho a dónde vas y cuándo vuelves, a tu familia, a tus amigos, en el refugio o en el ayuntamiento del último pueblo.

3. Lleva siempre equipo suficiente y comida ligera. El anorak o plumífero son casi imprescindibles.

4. Nunca tengas prisa en la montaña. Procura no llegar a la extenuación. Cuida tu preparación física. Efectúa los descansos en lugares abrigados.


5. Son mejores los que más se aseguran. En las zonas fáciles también hay peligro. No descuides nunca tu seguridad. Atención al rápel.

6. Son mejores los que saben desistir. Piensa que los cambios bruscos de tiempo son frecuentes en la montaña. Lo fácil se vuelve difícil y peligroso. Si no subes hoy, ya subirás mañana; si te caes, puedes no subir nunca.

7. Guarda siempre fuerzas para el regreso. Cuando estés en la cima, piensa que la excursión acaba en el valle.

8. Cuida la montaña. Es de lo poco grandioso que todavía nos queda. No arrojes basura ni arranques plantas ni molestes a los animales. En época de reproducción no visites zonas de cría, madrigueras o nidos. Respeta las propiedades de la gente del campo. Cierra las cercas que tengas que abrir. Nunca dejes huella de tu presencia.

9. Cuidado con el fuego, sobre todo en verano. Hazlo en lugares habilitados para ello, contrólalo constantemente y asegúrate de apagarlo bien cuando te marches. Piensa que, sin querer, puedes provocar un incendio.

10. Disfruta de la paz de la montaña y de sus sonidos. Evita siempre que puedas los vehículos a motor y los aparatos de radio a alto volumen. Pon al mal tiempo buena cara. Sé solidario y humilde.



Sé montañero de verdad







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